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Relato | Masacre en Halloween | Andariel Morrigan

1/3/16

Este es un relato que escribí en Halloween y que solo subí a la pagina. Espero que lo disfrutéis.





31 Octubre 2015, Dallas, TX, EEUU

Había despertado, por fin era libre una noche más. Libre para hacer lo que quisiera. Corría entre las calles de la ciudad, planeando su noche de diversión, dejando un rastro de viento a su paso.

Llegó a su destino, una casa a las afueras, de estilo victoriano, donde se celebraba una de las fiestas donde asistía parte del pueblo, mientras que los niños dormían, los adultos se divertían. Y él también, pero a su particular manera.
Se coló por el balcón que se encontraba abierto para que la gente se moviera a su antojo por el jardín. La música estaba muy alta, había gente disfrazada bailando y bebiendo en grupos.

Sonrió al ver toda a aquella gente disfrutando, sin tener ni idea que tal vez, era su última noche. Paseó entre la gente que bailaba, oliendo el perfume de los cuerpos sudorosos que se movían. Lamió sus labios y bailó con una de las chicas que bailaba sola.

Pronto todo comenzó, debía de darse prisa, antes de que la noche terminara.

Los gritos de terror se mezclaban con la música, el suelo y las paredes se teñían de rojo. Estaba extasiado, se sentía pletórico.

Todo estaba terminando. Limpió sus labios con un trozo de tela que había encontrado, miró su obra maestra de ese año con una gran sonrisa y se fue tal como había llegado.

1 Noviembre 2015

Esa mañana nadie daba crédito a lo que sus ojos veían en las pantallas de sus televisores, a lo que leían en los periódicos. Los mayores recordaban lo que ocurría cada año, esa masacre que cada año se llevaba vidas en diferentes ciudades de Estados Unidos. Ese año había ocurrido en Dallas, nunca encontraban a los causantes de las masacres de las noches de Halloween.

Y de eso hacía ya 90 años.

Pero pronto todo iba a cambiar. Había un detective dispuesto a descubrir quienes eran los culpables, buscar pistas. Aunque tuviera que esperar un año más para descubrirlos.
Lo que el detective y el asesino no sabían, era que se verían las caras el próximo Halloween y que todo cambiaría.


Abril 2016

El detective Williams no salía de su constante frustración por el caso del asesino de Halloween, el caso se había enfriado y ya nadie le daba importancia.
Estaba sentado en su despacho releyendo los informes que tenían. Cuando vio que se remontaba hacia 90 años atrás se sorprendió y comenzó a repasar informe por informe, apuntando montones de notas a parte.

Ningún escenario era igual al anterior, salvo por el hecho que era en Halloween, había muchos muertos y mucha sangre por todas partes.

Amargado por no encontrar las respuestas a sus preguntas, abandonó momentáneamente la búsqueda de los asesinos para volver a la vida real que había dejado de lado.
Su vida social era escasa.
Se puso su gabardina y salio del despacho dejándolo desordenado. Por el camino a su coche llamó a sus amigos por si estaban libres aquella noche. Por suerte para él pudieron quedar en el Rapsodia para dentro de dos horas.


Agosto 2016

Había despertado de nuevo, pero esta vez no era la fecha, algo -más bien alguien- le había estado llamando desde hacía meses.
Estiró su cuerpo en la cama, poniendo en orden sus huesos y músculos, con media sonrisa plantada en el rostro.
Pasó por la ducha tomándose su tiempo en arreglarse, mientras su mente se llenaba con imágenes del detective Williams, en su cama, bajo su cuerpo y en diferentes posiciones. Golpeó su verga endurecida, aún bajo el agua de la ducha.

Después de tomarse su tiempo salio de su guarida y recorrió la distancia que lo separaba de su reciente objetivo, aquel que lo había despertado tan temprano.
Iba a seguir a Williams el tiempo que hiciera falta, pero pese a lo que averiguara, su masacre del año no iba a dejarla de lado.

Morgan hacia días que se sentía observado, incluso sus sueños sangrientos a causa de leer los informes, se habían transformado en ardientes sueños sexuales, donde una extraña figura se alimentaba de su semen y su sangre, haciendo que despertara alterado y bañado en sudor.

A veces notaba una presencia en su habitación que cuando le prestaba más atención se esfumaba dejando el único rastro sexual en la habitación, y con el detective más confundido.


Septiembre 2016

Pese a ser la sombra de Morgan Williams, su otra actividad favorita era comer.
Buscaba ricos bocados y le daba trabajo a la policía, evitando que lo relacionaran con sus masacres. Era algo difícil de hacer ya que era lo único al año que hacia.
Un nuevo asesino en serie habitaba entre las calles de la ciudad.
Atemorizando a la gente, que de noche se refugiaba en sus casas, escondiéndose del mal que los acechaba.

Los sueños del detective cada vez eran mas intensos e insistentes, llegando al punto de despertar y no volver a conciliar el sueño, por lo que rendía cada vez menos en el trabajo, delegando muchas veces los casos a sus compañeros.
Por lo que el caso del asesino en serie había sido alejado de él volviendo a concentrarse en las masacres de cada año.


- ¡Basta, déjame en paz! - gritó a la desesperada una noche, incapaz de volver a dormir, cansado de todo.
Morgan sentía cerca la misma presencia que lo perseguía pero que no podía ver.
Tiró de los mechones de su cabello en un intento desesperado de despejar su mente de todo.
Impotente y cansado se abrazó las piernas y lloró hasta quedar dormido por cansancio, pensando que ese ser disfrutaba con su sufrimiento.
Pronto sería la noche de los muertos, por lo que tendría que dejar a su detective y desplazarse a una nueva ciudad a la que masacrar.


Octubre 2016

Morgan hacia días que no notaba la presencia que lo había perturbado desde Agosto, los sueños habían desaparecido también, y eso, pese a aliviarle, lo preocupaba, pues algo le decía que tenia que ir con cuidado, sobre todo porque el día de "la masacre de halloween" era ese mes.
Por más que había leído los informes, no podía saber que ciudad tocaba, casi se había dado por vencido, ni los extraños sueños le habían servido de nada.

A tres ciudades de distancia, el ser que perturbó la mente del detective Williams, paseaba entre las sombras, disfrutando poco a poco del ambiente a festivo que iba cogiendo la ciudad. Buscando noticias de cual sería la fiesta multitudinaria para obrar su arte.


31 de Octubre 2016

A Willams le había llegado una invitación para una fiesta de Halloween, y aún estaba decidiendo si debía ir. Una voz le insistía en que sí, la otra le decía que no, que era una mala idea.
Pero cuando se decidió a ir, ya era demasiado tarde, la muerte había arrasado en la mansión donde se hacía la fiesta.
La sangre volvía a pintar de rojo las paredes, trozos de anatomía humana estaba en las paredes, techo y suelo. Cuerpos desmembrados por doquier en el suelo. El olor a muerte flotaba en el aire haciéndolo pesado.
Morgan al ver en persona tal escenario terrorífico y a causa del olor, no pudo evitar las náuseas que lo llevaron a vomitar dolorosamente en el suelo.

Las lágrimas caían por sus ojos, y ni siquiera se había dado cuenta de que alguien lo observaba desde el centro de la masacre.
El ser que le atormentó sonreía ante la imagen del detective ensuciado de sangre y algo de vomito. Su cuerpo temblaba de excitación, a la vez que el cuerpo de Morgan temblaba de pánico e impotencia.


- Bienvenido a mi obra de arte, detective Morgan Williams - la voz del ser chocó contra su cuerpo haciendo que su vello se erizara.
No quería ver quien había con él, quería salir de allí, pero su cuerpo no le respondía.
- He de felicitarte por tu perseverancia en la búsqueda del causante de la masacre. Eres el único que ha durado mucho aun sin encontrar nada. - dejó ir una carcajada acercándose al detective aún arrodillado en el suelo.

A cada paso que daba, la respiración aumentaba así como la expectación por lo que vendría ahora.

- Ha llegado tu hora Morgan Williams. Eres Mío.

La oscuridad envolvió el cuerpo y la visión de Morgan. Sintió su dolor, el terror de ser devorado por sus pesadillas.


1 de Noviembre 2016

Por la mañana encontraron nuevamente los cadáveres de la masacre, junto a ellos, se encontraron los restos del cuerpo del detective Williams.

Sus amigos lloraron su muerte, pese a que no creían que muriera, no podían aceptarlo.

Cuando abrió los ojos William se encontraba en el cementerio, al lado de su propia tumba. Él tampoco podía creer que estuviera muerto, pero los últimos minutos en vida le golpeaban su subconsciente.


- Estoy muerto - afirmó levantándose y mirando a su alrededor hasta encontrar la figura deslucida del ser que lo mató.
- Sí, y mío. Para siempre. Por fin.
- ¿Quién eres?
- Tu peor pesadilla.

Vio como se lanzaba sobre su cuerpo etéreo y los dos desaparecieron, sin dejar rastro, sin dejar más constancia que las masacres de Halloween.



Créditos de imagen a Naru Ishida

Quiero dedicar este relato a Sol Taylor, por estar siempre al otro lado de la pantalla aguantando mis idas de olla, siempre que la necesito.

Por cierto, este relato tiene ese final, no hay continuación, no va a haber nada más sobre ellos.

3 comentarios:

  1. Este es uno de los relatos que más me gustaron. Aunque día a día mejoras y te superas.
    Gracias por la dedicatoria cielete, sos una gran amiga (:

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  2. Hola corazón, me ha gustado mucho el relato. Tiene ese algo que espero ver algún día publicado. :)
    Besos

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  3. Me encanta. Me ha gustado mucho, el formato de ir desgrando los días y las descripciones están muy cuidadas. ´Sabes que soy una enamorada del género paranormal. Y el final me ha gustado mucho.

    Yolanda

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